LA AMNISTIA DE 1977

Publicado en ABC el  4 de junio de 2005

En 1977, utilizando como argumento que se iniciaba una nueva etapa de concordia, democracia y reconciliación entre los españoles, las Cortes sancionaron la llamada Ley de Amnistía que beneficiaba a los autores de “Todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado”

La aplicación de esta Ley de Amnistía supuso que decenas de asesinos etarras  fueran excarcelados,  así como la extinción de su responsabilidad criminal. PSOE, PCE , nacionalistas vascos y catalanes junto con la UCD, pactaron esta Ley que supondría un “borrón y cuenta nueva” de tal modo que, a partir de entonces ya no tendría sentido la violencia terrorista, puesto que nos encontrábamos ante una nueva justicia “democrática”.

La amnistía general iba a servir, según los responsables políticos de entonces para que no se pudiera justificar la violencia por una supuesta falta de libertades.

Antes y durante el periodo en que se tramitaba dicha Ley fueron asesinadas numerosas personas,  lo cual no fue óbice para seguir adelante. Fueron muy pocos los que se atrevieron a decir que aquello era antijurídico o que no se hacía justicia a las víctimas.

La amnistía –nadie puede negarlo-  no logró su objetivo. En aquel momento no se supo o no se quiso valorar que ETA no luchaba contra Franco sino contra España.  Los años posteriores a la amnistía fueron terribles, centenares de personas fueron asesinadas, muchos, por los etarras amnistiados,  y así seguimos hasta hoy.

Han pasado 28 años y casi mil muertos. Después de todo lo que hemos pasado,  de todo lo que hemos sufrido, de todo lo que hemos resistido y de todo lo que deberíamos haber aprendido, ahora viene el Gobierno a ofrecer a cambio de una quimérica paz, una nueva excarcelación de terroristas, una nueva vejación a las víctimas, una nueva bofetada a la Justicia, pilar básico sobre el que se asienta cualquier sociedad. Pero ¿cómo justificarlo en esta ocasión?, ¿qué argumentos pueden ser válidos para que los asesinos no cumplan sus condenas?

Antes de cualquier componenda, como nuestra historia reciente nos demuestra, están la Justicia y la dignidad de la Nación. No hay atajos, ni trueques, ni cesiones en la oscuridad para acabar con el terrorismo. El Estado de derecho tiene la obligación de garantizar la vida y la seguridad de los ciudadanos, así como la restitución en lo posible, del daño causado. La única forma de compensar ese daño  es haciendo que los criminales sean condenados por sus delitos y que cumplan sus penas.

En cuanto al perdón, el Papa Juan Pablo II perdonó a Alí Agka e incluso le visitó en prisión, pero eso no significó que las autoridades italianas le eximieran de cumplir su condena. Esa es una cuestión particular que en ningún caso puede arrogarse ningún Gobierno. “NO EN MI NOMBRE”

 

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Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
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