El PNV y la paz

Publicado por El Mundo el 17 de octubre de 2011

La actual situación de entreguismo y claudicación frente a las exigencias del terrorismo se la debemos en gran medida al PNV. Sin necesidad de remontarnos a los tiempos en que nombraron a Josu Ternera, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco o se negaron a cumplir la sentencia del Tribunal Supremo que obligaba a disolver el grupo parlamentario de Batasuna (Sozialista Abertzaleak) después de su ilegalización, es fácil comprobar que los esfuerzos de los nacionalistas “moderados” vascos se centran, hoy como ayer, en ayudar a los nacionalistas “radicales” a que consigan sus objetivos políticos, buena parte de los cuales comparten, y a liberar a los presos -léase asesinos- de la pesada carga de estar en prisión.

Gracias a su indudable habilidad –y a la torpeza de otros- el PNV no ha desaprovechado ninguna ocasión para  imponer sus planteamientos.  La más reciente y grave muestra la tuvimos cuando el Gobierno necesitó sus votos para sacar adelante los presupuestos de 2011. Sin luz ni taquígrafos, el Ejecutivo acató las exigencias nacionalistas de legalización del partido de Eta, impunidad para los criminales condenados y legitimación de su ideología fanática.  Lo ocultaron ambos, mintieron ambos, solo reconocieron un puñado de transferencias y el cambio de nombre oficial de las provincias vascas, eliminando su acepción en castellano. Sin embargo, el PNV consiguió que a partir de ese momento hayan sido sus pautas las que han marcado la política antiterrorista, que para ellos no debe ser tal sino un “proceso para lograr la paz”.

Fue el PNV el que hizo posible con su chantaje al ejecutivo que los proetarras se presentasen a las elecciones, el que ha permitido que Bildu controle Guipúzcoa no prestándose a ningún pacto con otros partidos para impedirlo. Es el PNV el que alienta y promociona sus actividades propagandísticas y conferencias-señuelo, es el PNV el que se propone, cuando llegue el momento, gobernar con ellos para lanzarse al asalto final de su ansiado y compartido proyecto de independencia.

Pero lo más preocupante no es que el PNV pretenda rehabilitar a Eta y su historia criminal, que procure hacerle un hueco en una sociedad democrática y libre –eso lo han intentado siempre-. Lo realmente inquietante es que haya quién escuche sus cantos de sirena, quién esté dispuesto a acabar con Eta a base de concesiones políticas. Quién esté dispuesto a apostar por un futuro en el que el terrorismo sea justificado desde los poderes públicos, a permitir  la conculcación del derecho a la justicia de las víctimas. Quién no considere necesaria la victoria moral y efectiva sobre los terroristas en aras de un peligroso pragmatismo que antepone la búsqueda de una equívoca “paz” a la cada vez peor vista derrota del terrorismo.

Son muchos, cada vez más, los que dirigen sus esfuerzos en esa dirección, hasta el extremo de que las víctimas empiezan a ser consideradas un estorbo, porque son el incomodo recordatorio de la terrible realidad de lo que es Eta, del daño que ha causado y de cómo ha  transgredido los principales derechos y valores humanos. Pretenden, desde un síndrome de Estocolmo agudo, construir un futuro sin pasado, una “paz” fraudulenta e injusta tutelada por una banda criminal dispuesta a empuñar de nuevo las armas si lo considera necesario.

El gran fracaso del actual Gobierno Vasco ha sido precisamente asumir las tesis de los nacionalistas en lugar de mantenerse leal al pacto que le permitió gobernar. El Gobierno Vasco, en sintonía total con el de Madrid, está traicionando ese pacto y alentando una inmoral claudicación que sigue al pie de la letra las imposiciones y exigencias del proyecto terrorista disfrazando sus cesiones con burdos eufemismos y lanzando a la sociedad mensajes plagados de mentiras, trampas y manipulación. Mientras, los nacionalistas serán los grandes beneficiados de la falta absoluta de integridad y firmeza de nuestros gobernantes, entre ellos ese PNV que maneja los hilos y habla de “paz” y que ya prepara con regocijo su próximo “plan Ibarreche”, mientras Eta cubre las espaldas de la gran familia nacionalista.

 

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Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
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