Ni un paso atrás

Publicado en ABC el 18 de agosto de 2009

Estos días, la banda terrorista Eta anda celebrando muy ufana sus cincuenta años de existencia. Tan macabra efeméride es para los asesinos, motivo de orgullo. Para nosotros lo es de vergüenza y oprobio. Porque somos responsables, por nuestros errores y debilidades, de la pervivencia de Eta. Estamos ante un aniversario -fijado y publicitado como propaganda por los propios criminales- que representa el fracaso del Estado, su incapacidad para erradicar esta lacra que tanto sufrimiento lleva causando a los españoles y que distorsiona de forma constante la política y la vida cotidiana de miles de personas.

Son diversos los motivos por los que esas alimañas han estado cuarenta y dos años matando y por los que- si no lo impedimos- seguirían haciéndolo durante otros tantos. Además del entorno social y cultural, de la impunidad de la exaltación pública del terror, de la condescendencia del PNV gobernante durante treinta años, el más importante ha sido la negociación. Con sus crímenes, los terroristas han conseguido sentarse en una mesa de tú a tú con representantes del Estado y en muchas ocasiones han doblegado el pulso de nuestros Gobiernos obteniendo innumerables concesiones a las reivindicaciones permanentes del nacionalismo. Excepto en honrosas y breves excepciones, siempre se les ha ofrecido una salida, una puerta entreabierta, una retahíla de promesas de benevolencia, casi una constante súplica ofreciendo todo tipo de mercedes a cambio de que dejen de matar.

Hace muy pocos días, tras el vil y cobarde asesinato de  Diego Salvá y Carlos Sáenz de Tejada en Palma de Mallorca, el ministro del Interior declaró que “mientras” sigan matando, los terroristas no van a conseguir nada. ¿Qué significado encierra ese “mientras”? ¿Por qué el señor Rubalcaba no ha pronunciado las palabras “nunca” o “jamás”?

Llevamos ya demasiado tiempo de apaciguamiento y deshonra. También tenemos la guerra, por supuesto, una guerra cobarde de miserables que atacan por la espalda y después se esconden. Sin embargo, no se ofrece a los españoles lo que nos merecemos, que nuestra sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo colectivo se conviertan en una victoria clara, limpia y contundente.

Necesitamos un Churchill, capaz de canalizar la justa indignación de los ciudadanos, de enardecernos, de hacernos creer en nosotros mismos, de combatir y vencer con dignidad a nuestros enemigos. Necesitamos unos dirigentes que sean capaces de entrar en la guarida del monstruo, destruirla y reconstruir sobre la miseria moral de ese mundo podrido, una sociedad libre en la que los niños se eduquen en la tolerancia, el respeto a la vida y a la libertad y no como cachorros de fieras alimentados de odio y mentiras.

Ni un paso atrás. NUNCA se puede negociar. JAMÁS se puede dar el más mínimo resquicio de esperanza a los que pretenden que sus bombas nos hagan caer -una vez más- en la indignidad.

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Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
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