Política y Justicia

Publicado en ABC el 27 de abril de 2012

Últimamente, estamos recibiendo mensajes casi diarios que nos hablan de paz, de reconciliación,  de convivencia…y de presos. Estos conceptos, promovidos incansablemente por los partidos independentistas vascos, se han hecho omnipresentes en la agenda de algunos como el Gobierno Vasco, que incluso ha creado la pomposa figura del “Comisionado para la Convivencia y la Memoria” cuyos esfuerzos se centran fundamentalmente en buscar fórmulas para dar cumplimiento a las exigencias de excarcelación de los terroristas -también llamados “presos políticos”- y en hacerse eco del único objeto de debate que nos quieren imponer como políticamente correcto con respecto al terrorismo, el como y el cuando saldrán los “presos” de las cárceles.

 La propia Eta presiona para que parezca un problema acuciante, que necesita  una resolución urgente si queremos que el “proceso” siga adelante y el “conflicto” no se recrudezca. Si no es así,  el  “Estado” será responsable de lo que pueda suceder. Esta es la amenaza nada velada que se nos transmite ante una resignada aceptación general.

 Resistiendo y tratando de evitar los indudables avances que están logrando los que pretenden la impunidad y la rehabilitación social de los criminales, se encuentran las víctimas –qué incomodas- y su obstinación e inmovilismo. Los miles de afectados por el terrorismo siguen empeñados en no comprender  que los “presos” están en la cárcel por defender un proyecto político, una ideología, y que los asesinados, heridos, secuestrados, amenazados y coaccionados en todos estos años, son solo episodios puntuales de un pasado que es necesario superar y olvidar para poder avanzar en la reconciliación y en la paz. ¿Justicia? No, las víctimas son vengativas y rencorosas y por eso su opinión no debe ser tenida en cuenta. Este es el momento de la generosidad, el olvido y la superación. La Justicia y las víctimas son un obstáculo para la paz.

 Este repugnante planteamiento está calando poco a poco gracias a la incesante y machacona propaganda del entorno radical, secundada por nacionalistas, socialistas vascos ó grupúsculos pseudoculturales, y cuya finalidad no es otra que asentar los planteamientos de Eta como legítimos y la aceptación de que el precio por la “paz” es darle la impunidad penal, social y política que necesita para desarrollar su actividad  desde las instituciones, ostentando el poder, sin que nada se le pueda reprochar sobre su sangrienta historia.

 Ante esta campaña “orquestada” es necesario responder alto y claro, porque el silencio hace retroceder, empequeñece y oculta la verdad. No podemos callar, debemos rebatir las mentiras, las manipulaciones, las tergiversaciones, el lenguaje tramposo, los intentos de legitimación ideológica que conducen irremisiblemente a la justificación de los crímenes de Eta. Debemos defender pública e incansablemente los valores esenciales de la dignidad de las personas y de las sociedades. No debemos actuar con miedo a provocarles ó siguiendo las pautas que marcan ellos, sino con afán de obtener la victoria moral que nos merecemos y de dar a cada uno lo suyo: justicia, reconocimiento, honor y agradecimiento a las víctimas;  cumplimiento de las penas, repudio y desprecio a los asesinos; dignidad, ética y libertad a la sociedad. No hay más.

 Sin embargo, parece que las intenciones de nuestros gobernantes se alejan de las legítimas reclamaciones de las víctimas y de buena parte de la sociedad. Y ya empiezan a salir a la luz componendas destinadas a facilitar todo tipo de oportunidades para que los terroristas salgan de la cárcel sin cumplir sus condenas. La iniciativa de educarlos en valores de convivencia para que “reflexionen” y se reinserten en la sociedad democrática, choca frontalmente con el derecho a la justicia efectiva y es de una ingenuidad pasmosa ya que da por sentado que confía en la palabra de unos criminales que no saben lo que es el honor y que simplemente con mentir ven a su alcance la impunidad y la respetabilidad social.

 ¿Ese es el futuro que nos espera? ¿Los asesinos satisfechos y en la calle,   y las víctimas solas y  arrinconadas?  ¡Qué desolación! ¡Qué vergüenza!

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Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
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