Justicia para la paz

Publicado en El Mundo el 18 de junio de 2013

En septiembre de 2012 El País publicó un reportaje de cinco páginas en el que su autor desvelaba las claves que rodearon a la disolución de una de las facciones de Eta que se hacía llamar pretenciosamente político-militar. El reportaje, preocupante por su intencionalidad no oculta de sugerir iniciativas similares, relata con todo lujo de detalles las infamias, las miserias, las trampas, los engaños, las ilegalidades que se cometieron en 1982 para dejar impunes los crímenes perpetrados por los integrantes de aquella facción terrorista que se había cansado de matar y de vivir en la clandestinidad.

El relato de los hechos, que el autor considera ejemplares, es estremecedor. El entonces mando único de la Lucha Antiterrorista se reunió en París con dirigentes de Euskadiko Ezquerra y con miembros de la banda terrorista que exigieron a cambio de su disolución que el Estado cumpliera con una serie de “compromisos” con los presos y huidos. ¿Cúales eran esos compromisos? Evidentemente, la impunidad. Para proporcionársela se cometieron actos de una gran indignidad porque implicaron engaño, ocultación a la sociedad española e incumplimiento de la ley. Aquella injustificable dejación de los principios que rigen un Estado de Derecho se basó en una premisa que hoy, 30 años después se pretende volver a poner en práctica “paz por presos”.

El infame acuerdo con aquel grupo de terroristas contemplaba que a los presos pendientes de juicio se les pondría en libertad provisional bajo fianza y posteriormente se les absolvería por falta de pruebas o por sobreseimiento; a los presos ya juzgados y encarcelados se les concederían indultos individuales y en el caso de los huidos, se presentarían voluntariamente ante el juez de la Audiencia Nacional que los tuviera procesados y éste los dejaría en libertad después de que los fiscales retirasen los cargos. Efectivamente, así se hizo. En dos años, trescientos terroristas fueron excarcelados sin cumplir sus condenas o directamente no entraron en prisión por aquellos cambalaches judiciales pactados en la sombra.

Al parecer, políticos, jueces, policía y hasta medios de comunicación, que evitaban informar de los cuarenta y cuatro indultos de etarras que fueron publicados en el BOE, colaboraron en aquella iniquidad mientras que a las víctimas no se les notificó absolutamente nada.

Y no hay que olvidar que cinco años antes se había aprobado la Ley de Amnistía por la que 1.232 etarras ya habían salido de la cárcel, de los cuales el 55 por ciento se reintegraron en la banda. Esa es una responsabilidad del Estado por la que alguna vez tendrá, al menos, que pedir perdón.

¿De qué sirvió la disolución de Eta PM? La banda ha perdurado treinta años más, los terroristas que quisieron seguir siéndolo, lo fueron, las armas se las quedó la propia Eta. ¿De qué sirvió? Sirvió simplemente para que unos individuos que tenían causas muy graves pendientes con la justicia no tuvieran que rendir cuentas por ellas y se fueran tranquilamente a su casa. Para eso sirvió. Y también sirvió para que los terroristas fueran más conscientes aún de que podían recibir contrapartidas al margen de la Ley, de que podían negociar y pactar cuando ellos quisieran la tan vil “Paz por presos” que ahora, otra vez, vuelven a exigir.

En aquél momento, hubo un partido en el Gobierno –UCD- que pactó ese final, que no fue tal, y un partido que ganó después las elecciones, el PSOE, que se hizo cargo de aquellos “compromisos” y los cumplió. Son ostensibles las evidencias de que se está siguiendo esa misma senda, de que la historia se repite. Pero, si bien, habrá quién considere que poner a las instituciones del Estado al servicio de la impunidad de los criminales fue o es un servicio al país, muchos creemos que fue y es todo lo contrario, una indignidad que priva a las víctimas de su derecho irrenunciable a la justicia y una forma de quebrar el pulso débil de una democracia falsa y claudicante que no cree en su capacidad de vencer al mal sin contrapartidas.

Anuncios

Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
Esta entrada fue publicada en Terrorismo y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s