Intervención en la sesión sobre la derrota del terrorismo y la preservación de la memoria en el Campus FAES

6 de julio de 2013

Esta mesa redonda tiene como objetivo analizar cómo debe ser la derrota del terrorismo y la preservación de la memoria. Dos conceptos muy unidos pero que no necesariamente van de la mano. No se puede garantizar la preservación de la memoria sin derrotar a Eta y sería muy difícil que no se preservase la memoria si derrotásemos a Eta. Por tanto, la clave está en la derrota real y efectiva de Eta, de todo lo que la engloba, de todo lo que representa, de su pasado, de su presente y de su futuro. Sólo así podremos asegurar que se preserve la memoria, la verdad, sin manipulaciones.

La derrota del terrorismo supone no solo la neutralización de su capacidad criminal que por supuesto es imprescindible sino también la de su capacidad de influencia, de poder, de control de la sociedad. La derrota de Eta es simple y llanamente su desaparición como banda criminal pero también como grupo político. Quién diga que el final de Eta consiste en su legalización y participación como uno más en la cosa pública, engaña y corrompe lo que debería ser una victoria limpia, clara, orgullosa, justa, del bien sobre el mal, de la democracia sobre la más abyecta de las dictaduras, de España sobre quienes la pretenden destruir. Dar una salida política a Eta no es un final, ni mucho menos una derrota, es un triunfo inmerecido e injusto además de muy peligroso porque pone en sus manos instrumentos que le pueden conducir a su objetivo final que no es otro que gobernar en el País Vasco, al igual que ya lo está haciendo en Guipuzcoa para vergüenza de todos.

Cómo últimamente se habla continuamente del relato, de que nadie se apropie de él, de que no se manipule, de que los españoles tenemos derecho a la verdad, hay algunas verdades, algunos hechos -no opiniones-, cosas terribles, que han ocurrido en estos años que se deben saber y de los que se debe aprender. Partiendo de la premisa obvia de que los asesinos se dedican a matar y no podemos esperar otra cosa de ellos, las víctimas del terrorismo y los españoles amenazados miramos a nuestros gobiernos para que nos protejan, nos garanticen el derecho a la vida y a la libertad y nos proporcionen la justicia que nos es debida cuando falla esa protección. Sin embargo, la protección y la justicia han brillado por su ausencia en demasiadas ocasiones.

La benevolencia con los terroristas ha sido temeraria. Fueron nuestros propios gobernantes con ingenuidad o desconocimiento de a lo que se enfrentaban los que en 1977 amnistiaron a 1.232 reclusos de ETA, de los cuales 678 –el 55 por ciento– se reintegraron en la banda y formaron parte de la brutal ofensiva terrorista que se desencadenó a lo largo de los años siguientes y en la que se cometieron más de 1.300 atentados y se asesinaron a centenares de personas. Algunos de los más sanguinarios cabecillas de Eta se beneficiaron directamente de aquella fatídica amnistía y pudieron emprender largas carreras criminales cometiendo decenas de asesinatos y siendo los autores intelectuales de muchos más. Hay que decir que la amnistía de 1977 fue aprobada por todos los diputados del Congreso, los de UCD, PSOE, PCE, nacionalistas vascos y catalanes, excepto por nueve diputados de la entonces Alianza Popular que se abstuvieron porque consideraban que no se debía beneficiar a quién tuviese delitos de sangre. Sin embargo el texto de la Ley decía textualmente en su artículo primero: “Quedan amnistiados todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado”. Hoy sabemos cuales fueron las trágicas consecuencias de aquella injusta y peligrosa decisión, un gravísimo error que públicamente se debería reconocer.

En la actualidad, nos enfrentamos a la inquietud, casi a la constatación, de que, además del cauce político que ya se le ha dado a la banda, existe un pacto para proporcionar -una vez más- impunidad a los criminales. El 30 de septiembre de 2012, el diario El País publicó con todo lujo de detalles las claves que rodearon a la disolución en 1982 de una de las facciones de Eta. En ese reportaje se narraba que el Gobierno de entonces negoció y llegó a un acuerdo con aquel grupo de terroristas, un acuerdo que incluía flagrantes e infames vulneraciones del Estado de Derecho como que a los presos pendientes de juicio se les pondría en libertad provisional bajo fianza y posteriormente se les absolvería por falta de pruebas o por sobreseimiento; que a los presos ya juzgados y encarcelados se les concederían indultos individuales y en el caso de los huidos, que se presentarían voluntariamente ante el juez de la Audiencia Nacional que los tuviera procesados y éste los dejaría en libertad después de que los fiscales retirasen los cargos. Efectivamente, así se hizo. En dos años, trescientos terroristas fueron excarcelados sin cumplir sus condenas o directamente no entraron en prisión por aquellos cambalaches judiciales pactados en la sombra. Políticos, jueces, policía y hasta medios de comunicación, que evitaban informar de los cuarenta y cuatro indultos de etarras que fueron publicados en el BOE, colaboraron en aquella iniquidad mientras que a las víctimas no se les notificó absolutamente nada.

Sobra recordar que Eta perduró treinta años más y que aquella indigna –como todas- negociación sirvió únicamente para que unos individuos que tenían causas muy graves pendientes con la justicia no tuvieran que rendir cuentas por ellas y se fueran tranquilamente a sus casas y para que –una vez más- Eta le ganara un pulso al Estado y fuera más consciente aún de que podía recibir contrapartidas al margen de la Ley, de que podía obtener cuando ella quisiera la tan vil “Paz por presos”. Las similitudes con lo que se pretende en este periodo que llaman del final de Eta, son más que obvias.

El relato, la verdad, la historia, lo que debe perdurar en la memoria de los españoles de hoy y del futuro es que Eta ha asesinado a 857 personas, que setenta y tres de ellas no recibieron justicia por parte del Estado ya que tuvieron la mala suerte de que los mataron antes de 1977 y sus asesinos –esos que después sembraron España de dolor y muerte – fueron amnistiados. Y que de los 784 siguientes -según un informe de la Fundación de Víctimas del Terrorismo- no se sabe quienes fueron los autores de 326 de las víctimas mortales, más de un 40 por ciento de los casos. Es decir, que teniendo en cuenta el total de los asesinatos cometidos por Eta, casi la mitad -399- están sin resolver o sin culpables que hayan cumplido condena. Por no hablar de los condenados que salen de prisión con terceros grados concedidos con una generosidad pasmosa o de los que pasan una media de tres años de cárcel por cada uno de sus crímenes. Son datos escalofriantes, que dan mucho que pensar. Es el auténtico relato, la dolorosa verdad.

Y son datos que, además, los terroristas conocen incluso mejor que nosotros y que les han servido para relativizar las consecuencias de sus actos. Se metían en la banda con frivolidad porque sabían –se lo contaban sus amigos- que tenían muchas posibilidades de salir indemnes de sus fechorías.

Sin embargo, en estos “nuevos tiempos”, como los llaman los nacionalistas, sólo oímos hablar de paz, de reconciliación de derechos humanos, de violencia policial, de iniciativas y actividades constantes que siempre surgen de los entornos separatistas y radicales, con lenguajes tramposos y equiparadores, que falsean hasta la náusea la verdad, que ponen en el mismo plano al criminal que muere manipulando una bomba que al inocente a quién va dirigida. Es la ignominia más absoluta desde instancias oficiales y financiada con el dinero de los contribuyentes, con el nuestro. Vivimos en una ofensa constante, cuya respuesta por parte del Gobierno -siento muchísimo tenerlo que decir- es la impasibilidad o el silencio.

Si miramos hacia el futuro buscando que en el País Vasco se afiance definitivamente la libertad, si queremos que a los niños de pueblos como Hernani no les lleven a columpiarse a parques dedicados a terroristas, ni les enseñen en la ikastola que los etarras fueron héroes que lucharon por la liberación de su patria, si queremos impedir que al final del camino las familias de las víctimas acaben siendo gobernadas por quienes mataron a sus seres queridos, con la política que se está aplicando actualmente no lo vamos a conseguir. Eta ha escrito una historia de sangre y odio y es la que imperará en todos los lugares que pueda controlar. De poco servirá que en el resto de España las víctimas sean respetadas y queridas -que lo son- si no conseguimos extirpar la semilla del odio que engendró tanto dolor. Debemos actuar allí donde es necesario, sin miedo, confiando en nosotros mismos, sabiendo que tenemos razón, que es nuestra obligación, que se lo debemos a los que cayeron y nos lo debemos a nosotros mismos. Por dignidad, por decencia, por sentido de la justicia, no podemos admitir que los asesinos en serie se paseen impunemente por sus pueblos y que sus amigos los gobiernen. No podemos caer tan bajo. España, a pesar de todo, es un gran país y tenemos que estar a la altura del desafío. Tenemos que conseguir, y que transmitir a los que vendrán detrás de nosotros, un país no con suelo ético -como ahora miserablemente nos venden los que se empeñan en dar cabida en nuestra democracia a quienes la quieren destruir- sino con un amplio cielo de esperanza, de valores, de libertad, y de equidad. Una España y un País Vasco en cuyo futuro no pueden caber los terroristas, ni sus cómplices, ni su legitimación, ni su historia, porque son absolutamente incompatibles con la justicia, con la verdad, con la memoria y con la dignidad que nos debemos como nación.

Finalmente, quisiera dejar en el aire algunas preguntas para la reflexión:

– ¿Qué está pasando con Noruega? ¿Por qué los terroristas han podido vivir allí sin ser reclamados por España? ¿Por qué financia sus actos propagandísticos?

– ¿Cuáles son los nombre de los treinta terroristas huidos que dicen no tener causas pendientes con la justicia y que hacen gestiones con el Ministerio del Interior para poder volver a España? ¿En qué delitos están implicados? ¿Cuantas euro órdenes de detención se han emitido? ¿Contra quién?

¿Por qué el Gobierno de España no responde al informe pagado por el Gobierno Vasco en el que se acusa a las Fuerzas de Seguridad del Estado de 94 muertes por vulneración de los derechos humanos?

¿Por qué desde las más altas instituciones no se sale en defensa de la Policía y de la Guardia Civil cuando el Parlamento Vasco pide que se vayan de la Comunidad Autónoma?

¿Por qué no se aprueba la ley para que los exiliados por la amenaza terrorista puedan votar en sus lugares de origen de los que tuvieron que huir?

¿Cuál es el trabajo “discreto” que dice llevar a cabo el PNV para la consecución de la “paz”? ¿Cómo se va a evitar que a través de su Instituto de la Memoria se diluya el drama provocado por el terrorismo ideológico separatista radical y se equipare a víctimas y criminales?

¿Por qué una instancia superior no desautoriza el informe jurídico del Parlamento Vasco que considera legal llamar presos políticos a los terroristas de Eta?

Anuncios

Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
Esta entrada fue publicada en Terrorismo y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Intervención en la sesión sobre la derrota del terrorismo y la preservación de la memoria en el Campus FAES

  1. La unica derrota aceptable de eta pasa por la derrota del PNV, amparador necesario de los asesinos, Alma mater de las ideas que asolan Vascongadas.
    Y por supuesto la maxima que dice asi
    El unico etarra bueno es el etarra muerto
    No en prision, que luego los sueltan
    http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s