¡Viva España!

Por Jaime González

Publicado en ABC el 8 de julio de 2015

Ahora que Ana María Vidal-Abarca se ha hecho un sitio en el cielo, me gustaría dedicarle dos palabras: ¡viva España! Son las mismas que gritó su corazón aquel enero de 1980 ante el féretro de su marido. A Jesús Velasco Zuazola, jefe de los Miñones de Álava, lo asesinaron por su condición de militar español cuando llevaba a sus hijas al colegio de las Ursulinas de Vitoria. La pequeña Inés hizo una descripción perfecta del asesino de su padre: «Tenía cara de rabia». No hay mejor retrato del odio que el que dibujaron los inocentes ojos de una cría clavada en mitad del espanto.

Ante el féretro de su esposo, Ana María gritó: ¡viva España! Toda una declaración de amor. Y el salvaconducto para un exilio forzoso. Abandonó Vitoria y recaló en Madrid con sus cuatro hijas pequeñas. Al año siguiente fundó, junto con Isabel O’Shea y Sonsoles Álvarez de Toledo, la Asociación Víctimas del Terrorismo, un club de almas XXL cuyos socios colocaron en la puerta un cartel: «No estamos curados de horror, pero sí de venganza».
Ana María era una vara erguida de dolor, como si tratara de compensar la pena con la esperanza vertical de su espalda. Caminaba tan recta que a veces costaba divisarle la frente. No sé si el ABC se seguirá repartiendo en el cielo –con esto de la crisis se han suprimido algunas rutas–, pero quería rendirle homenaje gritando ¡viva España!, que es la mejor manera de tenerla presente. No es por fervor patriótico, sino para que no se apague su memoria, que es la memoria que alumbró la memoria de tanta gente que estaba a punto de desaparecer de la memoria.
Le han concedido –a título póstumo– la Medalla de la Orden al Mérito Constitucional. En este país, Ana María, hay que morirse para que te reconozcan, aunque te desvivas y seas la carne y el hueso triturado de la mismísima libertad. Ha dicho tu hija Ana que temías que las víctimas del terrorismo cayeran en el «olvido colectivo». Yo creo que, a estas alturas, el «olvido colectivo» solo se combate gritando ¡viva España!, que es la forma más hermosa que tenemos los españoles de ponernos en el lugar de quienes, como tú, fundieron el amor y el dolor en aquel ¡viva España! con el que te abrazaste para siempre a tu esposo.
Dale recuerdos a Jesús y aprovecha para ganarle al tiempo esos treinta y cinco años que te robó aquel asesino «con cara de rabia».

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Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
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Una respuesta a ¡Viva España!

  1. David dijo:

    ¡Viva España!

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