Los jueces han sentado un precedente para evitar que las víctimas denuncien sus errores

Publicado en Diario Vasco el 6 de abril de 2016

Las cuatro hijas de Jesús Velasco Zuazola, el jefe de Miñones de Álava asesinado por ETA en 1980, se sienten «desengañadas y decepcionadas» con la Justicia después de que la Audiencia Nacional les haya reclamado 6.000 euros por las costas de un proceso en el que demandaron al Estado por presuntas negligencias judiciales. La familia ha impugnado la minuta que ha recibido de la Abogacía del Estado para hacer frente a las costas, pero más allá del dinero, Ana María, una de las hijas de Velasco, interpreta este gesto como «la puntilla» que viene a cerrar «un cúmulo de errores judiciales que han provocado la impunidad para los dos asesinos de mi padre». –¿Cómo está viviendo toda esta situación?

–Con mucha desolación, mucha tristeza y desengañadas con respecto a la actuación de la Justicia. Aunque desgraciadamente no puedo decir que estemos sorprendidas, porque ha sido un desengaño tras otro, llevamos años sufriendo unas actuaciones incomprensibles por parte de la Justicia.

–¿Podría explicar algunas de ellas?

–Primero nos enteramos de que no se había procesado al autor material del asesinato de mi padre (según la familia, el etarra Lorenzo Aiestaran) a pesar de que había unas pruebas flagrantes contra él que lo inculpaban. El propio fiscal, en un escrito de acusación en otro juicio, daba por sentado que él era el autor material del asesinato, pero a pesar de eso nunca fue procesado, lo que ya fue incomprensible. En relación a la otra persona implicada en el asesinato (el también etarra Gracia Arregi), dejaron que el delito prescribiera por no pedir a tiempo la extradición a Francia. Puede suponer lo que ambos casos significaron para nosotras, y por eso decidimos demandar al Estado. –¿En algún momento del proceso imaginaron que tendrían que acabar pagando las costas? –Nosotras pensábamos que el Estado nos acabaría dando la razón en el procedimiento que entablamos contra él, porque los errores parecían evidentes, aunque nuestro abogado ya nos avisó de que sería muy difícil porque los jueces no suelen reconocer sus errores. Pero jamás se nos pasó por la imaginación que además nos hicieran pagar las costas. Cuando salió la sentencia desestimatoria de la Audiencia Nacional en 2014, en el fallo ya se decía que nos condenaban a pagar las costas, pero en el año y medio posterior no recibimos ninguna notificación. Pensamos que sería algo formal que no harían efectivo, pero ahora nos las han reclamado. –¿Les llegó una carta reclamándoles 6.000 euros por las costas?

–En la sentencia de 2014 no aparecía ninguna cifra concreta, pero la semana pasada nos llegó un escrito en el que se nos reclama 6.000 euros por la minuta del abogado del Estado. –En su impugnación, consideran que esa cantidad es «excesiva».

–Bueno, nosotras creemos que no tendrían que condenarnos a pagar absolutamente nada. Por una cuestión incluso de sensibilidad. –¿Han propuesto que las costas se reduzcan al menos a 1.000 euros?

–Eso lo ha propuesto la procuradora en el escrito de impugnación, pero nosotras creemos que no nos deberían cobrar nada. No por el dinero en sí, sino por lo que significa. –También alegan que las víctimas del terrorismo, por ley, tienen derecho a la defensa gratuita. –Se supone que es así. De hecho, en la sentencia, aunque no nos dan la razón, en el fondo sí nos la dan, porque lo que dicen es que no ha habido mala administración de Justicia, pero sí error judicial. Entonces nos dicen que tendríamos que haber reclamado por otra vía, aunque esa posibilidad no era posible porque los plazos para reclamar por esa vía a la que apelan son mucho más cortos: si no te enteras del error que han cometido hasta años después, ya no tienes la opción de reclamar por esa vía. Es una manera de cerrar puertas para que ninguna de las numerosísimas víctimas que se han visto afectadas por negligencias judiciales puedan reclamar al Estado. Quieren sentar un precedente para que no pueda ir nadie detrás de nosotros exigiendo responsabilidades o denunciando errores que hayan podido cometer.

–¿Esas responsabilidades son solo judiciales o también políticas?

–En este caso son de la Audiencia Nacional y de sus jueces, que se quieren cubrir las espaldas y no quieren que quede en evidencia todo lo que han hecho mal.

–Que, a su juicio, ¿ha sido mucho?

–Muchísimo. Es público y notorio que hay más de 300 crímenes de ETA sin resolver y, muchos de ellos, a causa de que no se ha investigado, no se han mandado requerimientos… La Justicia no ha sido eficaz y los jueces no han trabajado como deberían. –¿Un caso como el suyo le hace perder la esperanza de que algún día puedan esclarecerse muchos de esos 300 asesinatos sin resolver? –Pues, desgraciadamente, lo veo muy complicado. Muchos han prescrito ya y tampoco veo mucha voluntad por resolverlos.

–¿Qué sensación le queda?

–Una sensación de enorme desengaño, de decepción y de falta de confianza. La impresión es que el Estado de Derecho nos ha fallado y no nos ha protegido ni nos ha amparado, lo cual era su obligación. –¿Confía en que, una vez que se ha hecho público su caso, el Estado dé marcha atrás y les condone el pago de las costas del proceso? –Lo dudo. Pero a mí lo de las costas me parece la puntilla, porque lo realmente grave es que dos terroristas implicados en un asesinato no hayan sido juzgados y no vayan a cumplir la condena que les corresponde. Y lo segundo realmente grave es que la Administración de Justicia no quiera reconocer sus propios errores. Lo de las costas es la evidencia de su falta absoluta de sensibilidad. –¿Aquí acaba el proceso judicial en el que la familia Velasco ha estado inmersa en los últimos años? –Es que ya se nos quitan las ganas de seguir. Para nosotros todo esto es muy doloroso porque nos remueve muchísimo y nos desazona. Francamente, te sientes muy impotente.

–Su madre, Ana María Vidal-Abarca, fundadora de la AVT, falleció hace un año sin ver que se hubiera hecho justicia, pero al menos evitó este último mal trago… –Así es. Si aún viviera, ahora mismo estaría sintiendo lo mismo que sus cuatro hijas: una gran decepción.

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Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
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