Idoia y Miguel Ángel

Publicado en El Mundo el 14 de junio de 2017

Idoia y Miguel Ángel eran dos jóvenes de edades parecidas. Ambos crecieron en localidades del País Vasco que habían acogido a sus familias, procedentes de otras regiones. Sin embargo, su educación no fue similar. Ella se alimentó de odio; él de bondad y de respeto a la libertad. Los dos asumieron compromisos. Ella con la muerte; él con el servicio a los demás. A ella la maldad y el fanatismo la convirtieron en un monstruo; de él la tragedia hizo un héroe. Una tarde, cuando Miguel Ángel tenía 28 años y se dirigía a la estación de tren para regresar a casa, fue interceptado por unas alimañas y ya nunca pudo volver a su hogar. A pesar de las súplicas de millones de personas que clamaban por su vida, la implacable serpiente le sentenció y su nuca, su nuca inocente, fue atravesada por el plomo de la muerte. Sin piedad.

Por entonces, Idoia tenía un currículum difícil de superar. Había intervenido directamente en los asesinatos de 23 personas. Sí, 23. Mató guardias civiles -12 en la Plaza de la República Dominicana, en Madrid-, policías, militares, gente que pasaba por ahí…Todos con nombre y apellidos y con vidas por vivir. ¿Cuánto sumarán los años que Idoia arrebató a sus víctimas?

Tras su detención y extradición desde Francia, Idoia fue juzgada y condenada a más de 2.000 años de prisión. En la cárcel, probablemente aplaudió el asesinato de Miguel Ángel y lo celebró brindando con champán, como era lo habitual. Aunque quizás habría preferido que el Gobierno cediese al chantaje y la sacase a la calle con sus compañeros. No fue así. Miguel Ángel se convirtió en el símbolo de la dignidad y la defensa de libertad, mientras que Idoia permaneció donde la sociedad pudiera estar a salvo de su odio y donde pagase por el inmenso daño que causó.

Los tiempos cambiaron y se buscaron fórmulas para que los asesinos en serie como Idoia salieran de la cárcel. Se echó la culpa a Estrasburgo de la derogación de la doctrina Parot y se inventó la vía Nanclares para procurar otras puertas de salida. Entonces, Idoia dijo que estaba arrepentida, aunque jamás colaboró con la justicia para demostrarlo. Y empezó a obtener permisos para salir esporádicamente de la cárcel. Ayer recibió el «licenciamiento» definitivo y será una ciudadana libre con todos los derechos.

Mientras, Miguel Ángel, poco a poco fue cayendo en el olvido. Los jóvenes no saben quién fue, ni lo que representó. ¿Qué importa ya? El destino ha querido que coincidan en el tiempo el vigésimo aniversario de aquel atroz asesinato, con la salida de prisión de Idoia, después de cumplir 23 años de condena, uno por muerto. Idoia podrá vivir su madurez tranquilamente, en casa, venerada por los muchos que le agradecen los servicios prestados y ante la indiferencia de los demás. Miguel Ángel seguirá para siempre en su tumba de Ermua, como cada uno de los 23 a los que Idoia arrebató la vida, como tantas otras víctimas del odio desperdigadas por España. Así acaba la historia. Los inocentes, muertos y olvidados. Los asesinos en libertad y homenajeados, cuando no ocupando cargos públicos. Y el Gobierno vasco trabajando con denuedo para igualar a las víctimas de «todas las violencias» y pretendiendo que creamos que son lo mismo Idoia y Miguel Ángel. ¿Lo conseguirán?

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Acerca de Ana Velasco Vidal-Abarca

En este blog pretendo recoger mis reflexiones sobre el irreparable daño que ha causado el terrorismo en España y sobre la necesidad de que no obtenga réditos sociales ni políticos por sus crímenes. Pretendo denunciar las complicidades, las omisiones, los errores que han rodeado el combate contra el terrorismo separatista vasco y pretendo reclamar el derecho irrenunciable de las víctimas a la justicia y la obligación del Estado de Derecho de garantizar la igualdad, la libertad y la seguridad de todos los españoles.
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5 respuestas a Idoia y Miguel Ángel

  1. Francisco-José Belmonte Cuesta dijo:

    Sr. Velasco creo recordar una historia “parecida” y quisiera publicarla en fb como comentario particular a esta entrada. El problema radica en que no he sabido encontrar las fuentes de la noticia en sí misma, adjunto el texto integro que quiero publicar y del cual soy enteramente responsable. En el caso de no ser cierta o muy incorrecta le rogaría que me lo hiciera saber a través del correo de identificación y por descontado el borrado de esta respuesta.
    Gracias de antemano por el interés que esta respuesta le pueda merecer

    “Creo recordar el caso de un joven Guardia Civil que salvó a una niña de morir atropellada en las Vascongadas. Con el paso del tiempo aquella niña creció, entró en ETA y acabó pegándole un tiro en la nuca a un Guardia Civil algo ya entrado en años… aquel mismo agente que le salvó la vida siendo una inocente criatura. Me da rabia no poder citar la noticia pero lo peor es que los vecinos siguieron con sus vinos y sus partidas y, murmurando por lo bajo, por si acaso: “algo habrá hecho…” . No es la primera vez que lo hacían.”

  2. María Pérez Fernández dijo:

    Ojalá no lo consigan…… pero lo dudo mucho viendo como están “blanqueando” a ETA, aquí en Bilbao por ejemplo nadie habla de las víctimas, sólo Covite colocó placas por ellos y el alcalde del PNV las retiró…… qué voy a contar que no sepas…. una vergüenza y muy triste.

  3. Sara Torralba dijo:

    Espero que nunca puedan igualarse estas alimañas a la gente normal y corriente. Un beso y un abrazo

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